16 Nov EMPRENDER EN 8 ACTOS.
HISTORIA REAL DE TALENTO. PERSERVERANCIA Y TOLERANCIA AL RECHAZO PARA CAMBIAR EL MUNDO.

PRIMER ACTO: LOS COMIENZOS

La fotografía que hay más abajo corresponde con Crownsville, situado en Maryland. Estados Unidos. Lo bucólico del entorno sirve para hacernos una idea de que no estamos hablando de una gran ciudad americana o europea.

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Crownsville – Maryland – USA

Steve Andraka, un ingeniero civil y su mujer Jane, anestesista de profesión, tuvieron un hijo hace ya 16 años. Lo llamaron Jack. Un nombre muy común, como el tuyo y el mío, para una vida muy normal en un pequeño pueblo del Este de los Estados Unidos.

La educación de Jack no fue nada especial. Si acaso, destacaba la presencia de revistas de ciencia desperdigadas por toda la casa.

Jack no era el más popular de su clase, pero tampoco era un tipo raro, antisocial o incapaz de relacionarse con los demás. Más bien al contrario. Disfrutaba viendo Bones, practicando con la canoa y haciendo cosas que tú y yo podríamos haber practicado en la adolescencia.

SEGUNDO ACTO: LA ADVERSIDAD

Cuando Jack tenía 13 años sufrió enormemente por la muerte de un amigo de la familia al que consideraba como un tío. Padecía cáncer de páncreas. Una dura enfermedad que recientemente ha estado muy presente en los medios por acabar con el genial Steve Jobs.
http://en.wikipedia.org/wiki/Steve_Jobs

Cuando eres un niño no hay estrella que no puedas alcanzar. Crees que todo es posible, que todo se puede solucionar, que todos los sueños se pueden alcanzar. Y Jack, no comprendió cómo era posible que su “tío” enfermara y que no hubiera solución.

La mayoría de adultos perdemos ese punto de esperanza adicional -a veces feliz ingenuidad- pero Jack no estaba dispuesto a rendirse.

TERCER ACTO: EL ESFUERZO

Ante su impotencia Jack comenzó a investigar. Confluyeron varios aspectos: energía desbordante propia de un adolescente, inquietud por temas científicos inculcada por sus padres y la convicción -también propia de esos años en los que creemos que todo es posible- de que con esfuerzo, tesón y trabajo las cosas se podrían cambiar.

Jack, un estudiante de educación secundaria, sin formación universitaria, sin experiencia en técnicas de laboratorio, comenzó a investigar por su cuenta sobre el cáncer de páncreas. Durante su investigación utilizó medios al alcance de todos: Google y Wikipedia.

Pudo comprobar que había más de 8000 proteínas cuya presencia en sangre indicaba una alta probabilidad de padecer cáncer de páncreas.

Puedes ver un ejemplo del tipo de documentos que revisaba:
http://en.wikipedia.org/wiki/BRCA2

Ante esa lista, muchos seríamos los que terminaríamos con la cruzada adolescente. Jack sin embargo pensó que quizá podría encontrar algo interesante. Y continuó trabajando.

Al cabo de un tiempo Jack creía haber encontrado una proteína clave para detectar en cáncer de páncreas y lo que es más importante: estaba presente en las primeras fases de la enfermedad, cuando es casi 100% curable.

Seguía habiendo un problema … ¿Cómo podría detectarla? Los métodos actuales costaban miles de dólares y eran muy poco eficaces.

Pero no se rindió. Siguió esforzándose.

CUARTO ACTO: LA INNOVACIÓN

Durante su estudio -casi todo basado en páginas públicas de Internet- Jack comprobó atónito como si bien hay muchos medios puestos en la investigación del Cáncer, se siguen utilizando los mismos enfoques y medios que hace cincuenta años. Los investigadores avanzan y mejoran las técnicas que siguen siendo esencialmente las mismas. El resultado es que no había una forma efectiva y económica de detectar el cáncer de páncreas.

Jack se dio cuenta de que había que cambiar radicalmente la técnica de detección para poder cambiar sustancialmente los resultados y conceptualizó lo que debía ser un buen detector desde un punto de vista completamente disruptivo e incluso ilusorio.

QUINTO ACTO: LA EPIFANÍA

Un día Jack estaba en clase –probablemente aburrido- leyendo por debajo de la mesa un reportaje sobre nanotecnología. Del tipo que tú o yo podemos leer en la peluquería, ya sabes Muy Interesante, QUO, … nada del otro mundo.

No nos olvidemos. Jack estaba en el instituto. No es un aula de una prestigiosa universidad americana.

Mientras leía sobre las geniales propiedades de los nanotubos escuchaba a su profesor de biología hablar sobre las propiedades de los anticuerpos … y saltó la chispa. Jack vió claro que combinando ambos conceptos podría cambiar el mundo. Salvar muchas vidas. Dar sentido a la muerte de su querido tío.

SEXTO ACTO: NO TE RINDAS

Una vez que tenía claro lo que tenía que hacer, Jack se encontró con un problema muy común a todos los emprendedores: ¿Cómo iba a conseguir los medios y financiación necesarios para poder trabajar en su idea?

Jack envío correos a cientos de profesionales relacionados con la investigación del cáncer de páncreas. Imaginad las caras de estos investigadores …; Todos rechazaron ayudarle. Algunos invirtieron tiempo en desmontar toda la teoría de Jack …

Pero un investigador de la Universidad Jonh Hopkinks le dio una oportunidad. Y durante una hora él y muchos de sus colegas acribillaron a preguntas al adolescente, con objeto de ver si se trataba de una broma.

Pero Jack no bromeaba. Pasó la prueba. No se rindió ante los 199 rechazos. Siguió adelante.

SÉPTIMO ACTO: RECOMPENSA

Durante mucho tiempo Jack trabajó en el laboratorio sorteando todos los problemas que iba encontrando para conseguir su objetivo.

Finalmente un día, todos esos esfuerzos, todas las revisiones a esas más de 8000 proteínas, toda la frustración de los 199 rechazos tomaron sentido. Había conseguido una tira de papel que reaccionaba a la proteína que buscaba.

Con un coste de unos pocos céntimos Jack tenía en sus manos una tira de papel que podría convertir el cáncer -no sólo de páncreas- en algo del pasado en las próximas décadas pasando de una tasa de supervivencia del 5% a una cercana al 100%.

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Jack Andraka

OCTAVO ACTO: CAMBIAR EL MUNDO

Jack ha conseguido algo que puede salvar en el futuro próximo las vidas de mucha gente. Quién sabe si la del humilde servidor que escribe esto o incluso la tuya.

Si algo nos enseña esta historia es que el talento está en todas partes. Que en muchos aspectos es más importante tener un carácter disruptivo e innovador que un elevado nivel académico y que cuando lo tienes claro, muy claro, y la certeza no es ingenua sino que viene del esfuerzo, sacrificio y tesón hay que luchar hasta el final. Y si ese final no es el esperado el camino habrá valido la pena.

La historia también nos enseña algo importante. En un momento dado todos podríamos ser uno de esos 199 profesores que dijeron que no a Jack. Podríamos ser incluso algunos de los que se rieron del atrevimiento de un chaval de 15 años estudiante de secundaria. Podríamos ser alguien que ponga una piedra en el camino de alguien que podría cambiar el mundo … y a lo mejor ese alguien no tiene la fuerza y coraje de Jack para continuar.

Nos quedamos con una frase del propio Jack Andraka para la reflexión:
“Si un chico con 15 años que no sabía lo que era el páncreas puede detectar una nueva forma de detectar el cáncer de páncreas, imaginen lo que podrían hacer ustedes”

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